La chica buena

La presión de ser la chica buena que sonríe siempre para la portada de una revista. La chica alegre que siempre está lista para encantar. La que no da puntada sin hilo, que jamás fracasa y si erra un paso, al siguiente lo enmienda. La chica salida de una novela de televisión. La que todos aman ver pero nadie escucha.

La que grita en silencio. La que se muestra sonriente y a la vez es invisible. La que todos adoran. La que se adorna con su rímel caro y el labial rubí. La que todos imitan porque creen que es feliz. Y a escondidas llora. La que siempre va vestida a la moda y luce muy bien sus jeans.

La que de noche brilla pero de día no sueña. La de los mil amigos pero sin nadie con quien compartir sus huecos. A la que le sobran miedos y le falta coraje. La que esconde su alma detrás de tanto maquillaje.

La que besa y no siente. La que deslumbra con su cuerpo pero tiene sed de cariño sincero. Que se enamoren de su ser y no de su piel.

La que está dispuesta siempre a hacer el bien. La que llega a la fiesta y opaca a las luces pero por dentro sólo es oscuridad. La que se ahoga en su propio mar. Y la que nunca demuestra maldad.

Esa chica se quiere librar de las expectativas ajenas, de las exigencias,. De tantas mentiras que ocultan su esencia, de la imagen perfecta, del cuerpo soñado, del alma marchita y el dolor encarnado.

Esa chica está cansada y no quiere seguir más. Esa chica sólo quiere descansar. Alivianar el peso de tanto vacío. Desahogarse de tanta angustia, de tantas nubes, de tantos hielos. Quiere descubrir de una vez cómo es tocar el cielo.

Esa chica, simplemente soy yo.

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Suposiciones

Supuse que el sol

Se escondería temprano

Y tu sonrisa

Acariciaba el cielo.

Supuse que todos mis miedos

Se acobardaban

Y por fin

Me dejaban sola.

Supuse que ahora

Se entro en puntas de pie

Y no hago ruido

Entonces la angustia no se despierta

Y sigue durmiendo.

Supuse que el tiempo

Se detenía

Y yo le pedía por favor no se enoje

Por pausarlo en tu risa.

Supuse que todavía

Vos me querés

Y me dije a mí misma:

Tengo que dejar de suponer.

Noche

Un bichito de luz

Revoloteando

De noche

Por el campo.

Y las estrellas

Marcándote

Guiándote

El camino a seguir.

El pasto fresco

Debajo de tus pies.

Y tu alma te dice

Qué más querés

Para ser feliz

Si no necesitás más nada.

Y de lejos se oye

La brisa breve

Que acaricia tu pelo

Y te pregunta

Por qué sufrís

Si dentro tuyo

Brilla un cielo.

Por qué te tapás los ojos

Y no te ves

Como sos

Y te empeñás

En venirte abajo.

Por qué no subís

Hasta tu estatura

Y te quedás ahí

Donde merecés estar

Donde cabe tu fe.

Todo al carajo

Un suspiro

Es el puntapié perfecto

Para mandarlo todo al carajo

Y reiniciarte de nuevo.

Esos aires que nos sobran.

Esas ganas que nos faltan

De vivir.

Esos cúmulos de bastas,

De hartazgos.

Esos hambres que por dentro arañan

Queriendo salirse por tus poros.

Esas muecas vacías de sonrisas.

Ese rostro vacío de miradas.

Sos vos viéndote de lejos,

Trompeándote la cara

Preguntando por qué te hiciste eso,

Te abandonaste,

Te rendiste,

Dejaste que te apaguen.

Y las rutinas,

Y los horarios,

Y los planes,

Y el calendario que te dicen cuándo, cómo y porqué

Reír

Y cuándo no.

Cuándo ser serio

Para ir a trabajar.

Pero esos suspiros

Que se te escabullen sin querer,

Callando urgencias,

Están diciéndolo todo:

Que ahora es hora

De mandarlo todo al carajo

Y reiniciarte.